A veces sucede; te coge in fraganti y en menos que canta un gallo te tiene atrapado en sus entretelas. Es algo así como subir en una montaña rusa, de esas con loopings y caídas vertiginosas. La sensación es contradictoria: te emociona a la vez que te asusta. Y eso que en el fondo sabemos que lo positivo gana la partida, aunque sólo sea porque el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Que por cierto, menudo cliché. Pero es que todas esas expresiones manidas y trilladas lo son precisamente por lo ciertas, por lo comunes, por lo antiguas. Mal que nos pese. Y, en este caso, el sentimiento de vulnerabilidad y de descontrol es un punto mayor que de costumbre.
O cien.
jeudi 19 mars 2009
mercredi 4 mars 2009
Nubosidad variable
Le gustaba precipitarse. O quizá fuese que, después de tanto tiempo haciéndolo, ya se hubiese acostumbrado. Quién sabe, la realidad es que era toda una experta.
Pero no se precipitaba en los días de lluvia, ni en los de nieve; eso no hubiera tenido nada de curioso: a todo el mundo le ocurre cuando hace malo. Claro que eso depende: ¿malo para quién? ¿Y si resulta que nos precipitamos no por las precipitaciones en sí, no, sino por pensar que "no hace bueno"? Eso explicaría mejor su caso: a ella le gustaban los días grises y húmedos. En los soleados, cuando todo el mundo aprovecha para salir a la vez, como si regalasen lavadoras a la vuelta de la esquina, prefería quedarse en casa.
Y precipitarse.
Pero no se precipitaba en los días de lluvia, ni en los de nieve; eso no hubiera tenido nada de curioso: a todo el mundo le ocurre cuando hace malo. Claro que eso depende: ¿malo para quién? ¿Y si resulta que nos precipitamos no por las precipitaciones en sí, no, sino por pensar que "no hace bueno"? Eso explicaría mejor su caso: a ella le gustaban los días grises y húmedos. En los soleados, cuando todo el mundo aprovecha para salir a la vez, como si regalasen lavadoras a la vuelta de la esquina, prefería quedarse en casa.
Y precipitarse.
dimanche 1 mars 2009
Angustia
-¿Por qué me miras? ¿Nos conocemos?
- ...
- Que si nos conocemos, digo.
- ...
- Vale, pues nada.
[...]
- Deja de mirarme, por favor.
- ...
- A ver, que no me mires.
- ...
- Que no me mires, te he dicho. ¡Joder, qué tío más pesado! Que dejes de mirarme de una santa vez.
- ...
- ¿Adónde vas? Ni te acerques.
- ...
- ¿Pero qué coño haces? Ni se te ocurra tocarme.
- Cállate y obedece.
- ¿Pero qué...?
- ...
- Que si nos conocemos, digo.
- ...
- Vale, pues nada.
[...]
- Deja de mirarme, por favor.
- ...
- A ver, que no me mires.
- ...
- Que no me mires, te he dicho. ¡Joder, qué tío más pesado! Que dejes de mirarme de una santa vez.
- ...
- ¿Adónde vas? Ni te acerques.
- ...
- ¿Pero qué coño haces? Ni se te ocurra tocarme.
- Cállate y obedece.
- ¿Pero qué...?
Inscription à :
Articles (Atom)